viernes

La decisión de Fabián

Morir en silencio

sufrir viviendo

El constante dolor del alma y el cuerpo, el cansancio de sentirte enferma y sin autoestima. El problema de no encontrar un trabajo adecuado, la incomprensión de los ignorantes, el abandono de la sociedad, la impotencia de la ciencia que no encuentra cura y de los facultativos que adolecen de criterios testados y tratamientos eficaces.

Después de doce años que fui diagnosticada como fibromiálgica crónica aguda con episodios álgidos frecuentes, ahora me remiten a la unidad de dolor, consumir morfina, practicar Tai Chi, meditación y relajación, pasear, intentar llevar una vida lo más normal posible y colocarme un buen chubasquero para que ninguna tormenta afecte mi ánimo.

Y así per secula seculorum.

Y me siento afortunada porque aún puedo sonreir.

http://www.fibromialgia.com

8 comentarios:

Fran dijo...

El dolor unido a la incomprension de los de alrededor. La falta de esperanza de una mejora y mas dolor, una tortura.
Pero sabes que .... Te queda la sonrisa y la vida. Demagogo que suena pero ... ver pasar la vida de lso que tienes alrededor es un gran premio y calmante

mariajesusparadela dijo...

Solamente ofrecer mi comprensión y ayuda, Ana.

Isabel dijo...

Queda mucho por vivir, ignorando el dolor. Queda mucho por luchar, prescindiendo de él. Porque atenaza y acecha, pero siempre puedes ser más fuerte. Y lo eres. Besos.

piruleta dijo...

solo puedo ofrecerte mi amistad, mi comprensión, mi sentimiento...

se fuerte,
vive
y como tú bien dices, sonríe...
un abrazo de amistad
lluis

Luna Azul dijo...

"No puedo cambiar la dirección del viento, pero si acomodar las velas de mi barca para llegar a mi destino"

Sigue sonriendo.

Saludos,

Ligia dijo...

¡Muy duro lo que cuentas, Ana! Y sentirse afortunada... Muy loable, Sin duda. Mucho ánimo y abrazos.

- Inés y Yo - dijo...

A los seis años asocié el dolor al color negro, intenso, sin fisuras, sin destellos de luz. El dolor se ha ido gestando en mí a lo largo de mi vida, ha sido un compañero odiado, respetado, fiel. Aprendí de él el "arte" de desaprender y a sacar la linterna de la vieja chistera, la luz, la sonrisa, la sonrisa, la sonrisa, siempre la mejor medicina...

Eres, sómos, afortunadas, Ana.

Un besito

PIZARR dijo...

Querida Ana, vi ese video en el blog de Calma, pero no pude terminar de verlo... ahora tampoco he podido hacerlo...

No tenía ni idea de que padeces esa puñetera enfermedad.

Hay cosas de las que jamás he hablado en este medio y seguiré de momento sin hacerlo, pero necesito decirte que entiendo absolutamente todo lo que dices y que en ese segundo párrafo que escribes, creo que se encierra mucho del secreto de poder seguir adelante con ella.

Si puedes evitar lo de la unidad del dolor... mejor... aunque solo cada uno sabe lo que verdaderamente necesita.

Un abrazo muy grande y como bien dices... seguiremos sonriendo por muchas zancadillas que la vida se empeñe en ponernos.