jueves

En los Árboles


A veces escribo cartas para no sentirme atado, para no aferrarme a remilgos que yo quisiera abolidos de mi vida. De mi vida.
Y pinto de colores los sobres. En el remite soy un enigma.
Espero siempre una respuesta para sentirme querido como los niños chicos. Como los niños chicos.
Mensajes que llegaran, papeles envolviendo una piedra. Mensajes de cariño que rompieran el cristal de mi cuarto.
Quién pudiese ingerir un fármaco precioso... Convertir en realidad todos esos sueños.
Cartas que me dijesen cosas bonitas como que vendrás a maullarme de contraseña en la madrugada bajo mi ventana. Bajo mi ventana.
Que corriéramos campo a través, a la luz de los fulgores del alba. Chispas blancas sobre el rojo violento.
Y que hiciésemos cabañas en los árboles. En los árboles.
Mensajes que llegaran, papeles envolviendo una piedra.
Mensajes de cariño que rompieran el cristal de mi cuarto.
Quién pudiese ingerir un fármaco precioso... Convertir en realidad todos esos sueños.

(Manolo García, Quimi Portet)

martes

Escala de grises



Cuando cese la tormenta

abriré el paraguas.





lunes

Las últimas lágrimas


A la eterna ilusa

Que nada turbe tu mirada
ni los espejuelos de la noche
ni las perlas del alma
Que nada borre tu sonrisa
ni los amores imposibles
ni los paganos truhanes
Que nadie ose ofenderte
que ninguno te pronuncie
que ni la noche esconda tu sombra.
Porque donde tu pisas
florecen ilusiones
porque cuando tu suspiras
reverdecen amores
Y en la vida solo son felices
¡los luchadores.!


Dicen que una gran sonrisa puede con cualquier tormenta.

Nunca te pedí nada
ni el sol,
ni la luna
ni amanecer a tu vera cada mañana.
Nunca te reproché nada,
ni tus silencios,
ni tus miedos
ni tu ausencia ingrata.
Nunca debí enseñarte mi alma
ni mi tez
porque ni te admiro,
ni te necesito
ni mereces que te amen
como yo te amé.
Buena vida te deseo
más a mi puerta no reclames
el amor que para ti sembré.

miércoles

Autobiografía desde la serenidad



Primogénita de emigrantes
Nací en Basauri cayendo la tarde
Mucha calle y poco colegio
fueron mi escuela
Donde sumaba y restaba
con cierta destreza
Hasta que se me atragantó la química
Cosas de las valencias y la adolescencia.




En el instituto en una carrera pensaba
De letras idealistas y manifestaciones rojas
Y a los veinte corría hacia el altar
Por salir del nido y aprender a volar.

Una princesa republicana del árbol nació,
Tan chincheta, rebelde y pequeña
como la madre que la parió.

Sentada en la carnicería o la cola del INEM
Pasaron los años guardando la vez
Me entretuve sacando títulos,
Esperando mi turno para ser feliz,
Buscando otro piso con más espacio
Para llenarlo de quimeras y cartas del banco.

Pero cuanto más tenía menos sonreía,
Hasta que un abogado firmó la salida,
Del altar a su despacho se fueron veinte años.

Volver a empezar, con la piel más curtida
Floreciendo las canas y la princesa crecida.
El destino intervino con su lengua afilada:

Oiga, dónde va usted tan deprisa?
Le ofrezco un futuro con parcela privada,
Piscina y palmeras con vistas
a sueños nunca soñados
Cogí mi billete de ida sin vuelta,
Mochila al hombro, bocadillo y cerveza
Y en mitad del viaje una curva con guadaña
Cambió el rumbo del tren de mi vida.

Ahora camino despacio,
de vuelta al paro
Que no soy parada,
llámenme desempleada.

Divorciada y sentimentalmente viuda.




Ana en profunda serenidad
"La humildad y la benevolencia hacen que la sonrísa sea sincera."